¿En qué consiste?
La inseminación artificial consiste en la introducción del semen, previamente capacitado en el laboratorio, en el interior del útero de la mujer, en las horas próximas a la ovulación.
¿Cuándo está indicada?
La inseminación artificial está indicada por ejemplo en los siguientes casos:
Procedimiento
La inseminación artificial se puede llevar a cabo durante el ciclo natural, o después de un proceso de estimulación ovárica. Se ha demostrado, en numerosos estudios, que la tasa de embarazo es significativamente mayor en los ciclos en los que se estimula la ovulación.
La estimulación de la ovulación consiste en un tratamiento hormonal que se lleva a cabo con la administración de una serie de fármacos, y que está dirigido a asegurar la ovulación y a conseguir un mayor número de óvulos potencialmente fecundables.
Para su control se realizan ecografías periódicas acompañadas, en ocasiones, de análisis de sangre, en los que se va comprobando el aumento de los folículos y niveles hormonales, con objeto de poder decidir el momento más adecuado para realizar la inseminación.
El día que se realiza la inseminación, el varón debe acudir a dejar la muestra de semen, que se procesa en el laboratorio para, mediante una preparación adecuada, seleccionar los espermatozoides de mejor movilidad.
Posteriormente, se realiza la introducción de los espermatozoides en el útero mediante un catéter flexible.
Una vez acabada la inseminación se le administra a la mujer un tratamiento hormonal, con la finalidad de favorecer el desarrollo de la posible gestación.
Tipos
Existen tres tipos de inseminación artificial: